Anticuchos: el sabor de la calle que conquistó el paladar limeño
En las noches limeñas, el humo y el aroma a carbón anuncian que los anticuchos están cerca. Estas brochetas de corazón de res, marinadas en ají panca, comino, ajo y vinagre, son una de las postales más queridas de la comida callejera peruana.

Su origen se remonta a la época colonial, cuando la población afroperuana esclavizada aprovechaba las vísceras y cortes que los españoles descartaban, transformándolos en un plato lleno de sabor gracias al marinado y la cocción a la parrilla. Con el tiempo, ese ingenio se convirtió en tradición.
Se sirven clásicamente ensartados en una caña, acompañados de papa sancochada, choclo y una salsa picante que varía según el puesto o la anticuchera de barrio. Comerlos de pie, en la calle, junto a decenas de comensales, forma parte de la experiencia tanto como el sabor mismo.


Hoy los anticuchos han cruzado fronteras y aparecen incluso en restaurantes de alta cocina, pero su alma sigue estando en la parrilla humeante de la esquina.
